¿Cuántas decisiones importantes has tomado por impulso,
solo para darte cuenta después de lo que deberías haber
considerado antes?
Una respuesta enviada en un momento de arrebato. Una compra
realizada por urgencia. Una oportunidad aceptada por miedo a
perderla. Un camino mantenido simplemente porque ya habías
invertido demasiado en él.
El problema no siempre es la falta de inteligencia.
A menudo, se trata simplemente de decidir sin pensar lo suficiente.
También aprenderás a:
• controlar los impulsos sin depender únicamente de la fuerza
de voluntad;
• separar hechos, interpretaciones, emociones y suposiciones;
• reconocer los sesgos que pueden distorsionar tus decisiones;
• pensar con mayor claridad bajo presión;
• identificar urgencias reales y artificiales;
• hacer preguntas que revelen puntos ciegos;
• anticipar las consecuencias antes de que se conviertan en
problemas;
• evaluar el verdadero costo de estar equivocado;
•Saber cuándo esperar, actuar, perseverar o cambiar de rumbo;
• Usar el Método THINK para estructurar decisiones importantes.
Porque una vida mejor rara vez surge de una sola gran decisión.
Se construye a partir de elecciones repetidas.
Y algunas de ellas pueden cambiarlo todo.
Antes de decir sí.
Antes de decir no.
Antes de rendirse.
Antes de arriesgarse.
Antes de elegir, piensa.