Física cuántica. Lo que los científicos no dicen - Las implicaciones de una teoría que genera perspectivas increíbles, capaces de cambiar la visión del mundo. #876202

di Bruno Del Medico

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La física cuántica es, sin lugar a dudas, una de las disciplinas más fascinantes y controvertidas de nuestro tiempo. Aunque muchos han oído hablar de ella, pocos comprenden realmente lo revolucionaria que es. Hay un aspecto de la física cuántica que rara vez se discute, un aspecto que muchos científicos apegados a una visión materialista del mundo prefieren ignorar o restar importancia: sus implicaciones metafísicas.
Pero, ¿qué es la metafísica? Este término, a menudo asociado a algo esotérico, tiene en realidad sólidas raíces en la filosofía occidental. Para Aristóteles, "metafísica" significaba el estudio del ser como tal, la búsqueda de las causas últimas de la realidad. No se trata, pues, de especulaciones abstractas, sino de preguntas fundamentales: ¿qué es el mundo? ¿Qué significa "existir"?
Hoy en día, la física cuántica nos obliga a replantearnos estas cuestiones en un contexto nuevo y alucinante.
Bajo la física cuántica subyace un descubrimiento sorprendente: el mundo, cuando se observa a escala subatómica, no se comporta como cabría esperar. Las partículas subatómicas -electrones, fotones y otras unidades fundamentales- parecen vivir en una danza impredecible, donde reinan la incertidumbre y la probabilidad. La ecuación fundamental de la teoría cuántica, la ecuación de Schrödinger, describe esta danza como una onda de probabilidad.  Las partículas, que imaginamos como corpúsculos sólidos, en realidad no lo son. Cada partícula tiene "la probabilidad" de existir o, mejor dicho, puede estar potencialmente en un número infinito de estados "superpuestos", pero no en un estado definido. ¿Cuándo cambia esta situación?
Las ondas de probabilidad parecen "colapsarse" en la realidad definida sólo cuando son observadas. En otras palabras, lo que ocurre en el mundo cuántico depende de la intervención de un observador. La partícula se convierte en corpúsculo sólo como resultado de una observación. Max Planck, uno de los padres de la física cuántica, se dio cuenta de ello desde el principio. En 1931 declaró
"Considero que la conciencia es fundamental. Considero la materia como derivada de la conciencia".
Un experimento emblemático de la física cuántica es el de la doble rendija. Imagine que dispara partículas -como electrones- a una pantalla con dos rendijas. Si no se observa lo que ocurre, las partículas crean un patrón de interferencia, es decir, se comportan como ondas superpuestas. Pero si observas por qué rendija pasa cada partícula, el patrón cambia: las partículas se comportan como objetos sólidos y ya no como ondas.
Este experimento, realizado por primera vez por Thomas Young en el siglo XIX y reinterpretado después en clave cuántica, deja sin palabras. Cómo puede una observación cambiar el comportamiento de una partícula?
Para el materialismo científico, afirmar que el observador desempeña un papel en la realidad no sólo es herético, sino que constituye una amenaza para todas sus certezas.  En efecto, la ciencia materialista ve el universo como algo separado, "ahí fuera", independiente de cualquier interacción con los seres vivos. La idea de que el observador es parte integrante del proceso cuántico abre la puerta a reflexiones profundamente metafísicas: ¿qué papel desempeña la conciencia en el universo? Esto devuelve a la conciencia -la presencia de un observador consciente- al centro del fenómeno.
Otra intrigante implicación de la física cuántica es la hipótesis de los "muchos mundos". Según esta teoría, propuesta por Hugh Everett en 1957, cada vez que se produce un acontecimiento cuántico, el universo se "bifurca" en universos paralelos. De este modo, todas las posibilidades se hacen realidad, pero en mundos distintos.
Si esta teoría fuera correcta -y sigue siendo objeto de intenso debate-, significaría que existen infinitos universos paralelos, en cada uno de los cuales nuestras vidas siguen caminos diferentes. Esto introduce una nueva dimensión en la metafísica: ¿cuál es entonces nuestra identidad? Si existen innumerables versiones de nosotros mismos, ¿cuál es nuestra verdadera naturaleza?
No todos los científicos están dispuestos a aceptar las implicaciones metafísicas de la física cuántica. Muchos prefieren centrarse en los aspectos prácticos, como las aplicaciones tecnológicas. Este enfoque, aunque comprensible, deja en la sombra las cuestiones existenciales.
Por desgracia, la ciencia actual sigue tendiendo hacia una visión materialista. Sin embargo, personas como David Bohm -uno de los más grandes físicos del siglo XX- cuestionaron este punto de vista. Bohm creía que la mecánica cuántica sugería un universo holístico e interconectado en el que todo está relacionado con todo.
Quizá algún día nos demos cuenta de que la ciencia y la metafísica no son rivales, sino dos caras de la misma moneda. La realidad que vemos no es el mundo tal como es, sino el mundo tal como lo percibimos.
Al fin y al cabo, la física cuántica no sólo nos ofrece una nueva ciencia. Nos da una nueva visión del mundo y, quizá, de nosotros mismos.
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Altre informazioni:

Formato:
ebook
Anno di pubblicazione:
2025
Dimensione:
834 KB
Protezione:
nessuna
Lingua:
Spagnolo
Autori:
Bruno Del Medico